domingo, 10 de febrero de 2019

Sucedió en la Peña Roja

Sábado, 19 de enero de 2019. "Sucedió en la Peña Roja". Aunque no ha sido hasta hoy (10 de febrero) cuando la he publicado, en la citada fecha hice otra subperipecia rural en la que me acerqué con la scooter Typhoon 125 a la Peña Roja, cerca de Abanilla (Murcia, España), un cerro peculiar coronado por una formación rocosa de color rojizo de 332 m.s.n.m. En determinada posición, me recuerda vagamente al "Cerro de La Tinaja" de Pétrola (Albacete). Es un cerro que he visto muchas veces desde la carretera, pero como casi siempre, la alineación planetaria no ha sido completa hasta hoy, cuando he decidido dedicarle el tiempo que merece y subir a su cima.

Ha sido un gran descubrimiento. Mucho más grande e impresionante de lo que parece, con unas oquedades en la roca que impresionan debidas a la erosión del viento y agua. Desde su cima, se ven las cercanas sierras de Abanilla y el pico de El Agudo.

Es un cerro irregular, con una pendiente levemente ascendente en sentido este-oeste. Su cara sur es menos vistosa, y una casi oculta ladera norte donde se acumula la mayor parte de vegetación y las erosiones son mayores. El punto más abrupto y de mayor caída es la cara oeste, donde se aprecia el característico macizo rocoso que me recuerda al cerro manchego.

Me acerqué con la Typhoon por las carreteras terciarias de rigor y paré la moto en el inexistente y salvaje arcén. En un principio, intenté subir a pie por el lado más suave, pero la distancia resultó ser mucho mayor de la esperada. Finalmente, di un rodeo y paré por la cara norte. Lo intenté de nuevo por el lado más pronunciado pero más corto. Una vez más, engaña la perspectiva y la subida era mucho más dura de lo previsto, lo que junto con una tupida vegetación, motivó que finalmente terminara subiendo, pero en zig-zag, como los cuadrúpedos. Cerca del punto más alto, se aprecian unas cuevas y erosiones muy vistosas a lo largo de todo el borde alto del cerro. Una vez en su cima, el campo de visión es inmenso. Lo recorrí por el borde rocoso, llamándome la atención un pequeño caldero horadado en la piedra con multitud de pequeñas conchas de caracoles. La sensación de paz, quietud y serenidad era espectacular, solo deslucida por la deprimente visión de la cercana fábrica de cemento.

En definitiva, me ha gustado y sorprendido mucho más de lo que esperaba. Me hubiera gustado, además de recorrer su cima, hacer otro recorrido a pie alrededor del mismo para apreciar toda su dimensión y variedad, pero como me digo siempre, es una excelente excusa para regresar y verlo con más detenimiento. Como anécdota, destacar que ha sido la última subperipecia con mis viejas botas multipropósito desde 2011, y su destrozada suela. Aún así, aguantaron la subida y la bajada...


La Typhoon parada frente a la "Peña Roja" por su
cara norte.


Un primer plano del punto más abrupto, la cara oeste,
donde se alcanzan los 331 m.s.n.m.


El pico de "El Agudo" de 771 m.s.n.m. se aprecia
claramente en la distancia.


La Sierra de Abanilla, con el pico "Zulum" de 
632 m.s.n.m. es otro accidente geográfico cercano.


Ahí estaba la Typhoon, casi invisible, pero presente
en la carretera de la cara norte.


Las oquedades presentes en la roca en su cara norte
son impresionantes. El viento y agua hicieron su trabajo.


Según ascendía, la forma y dimensión de las cuevas
era cada vez más variable.


Formas diversas, tamaños variables, un espectáculo
para los sentidos, especialmente la vista.


Esta es la cresta rocosa en sentido ascendente
este-oeste. Parece pequeña, pero no lo es.


Este pequeño caldero horadado en la roca y lleno
de conchas de caracoles me llamó la atención.


El punto final y más alto de la "Peña Roja". Al
fondo, la caída es abrupta y casi vertical.


Desde este cortado se aprecia la vega frente a la
sierra de Abanilla, y más al fondo, los primeros
montes de la Sierra de La Pila.


La Typhoon frente a la cara más vistosa, abrupta y
rocosa de la "Peña Roja".











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