jueves, 19 de diciembre de 2013

Análisis personal de la Keeway TX 125 S

Análisis de la trail Keeway TX 125 S




Datos técnicos


Motor


Monocilíndrico 4T refrigerado por aire. Árbol de levas en cabeza accionado por cadena con dos válvulas por cilindro. Alimentación por carburador de 26 mm. starter manual. Rinde 11,15 CV a 9000 rpm con un par motor de 94 Nm. a 7500 rpm. Es un motor de carrera muy corta para lo que se estila en estos motores: 57x48,8 mm lo que le permite girar a muy altos regímenes de giro con una velocidad lineal de pistón muy baja lo que redunda en mayor fiabilidad y menor desgaste. Lleva arranque eléctrico, pero no a pedal. La caja de cambios es de cinco velocidades y la transmisión secundaria por cadena de eslabones standard. Es de apariencia robusta pero al no llevar retenes su duración no será muy elevada. Este motor también es empleado por la marca en los modelos RKV y RKS.





Chasis


Muy sobredimensionado para la potencia y prestaciones de la moto. Es un simple cuna, de acero, desdoblado a la altura del motor abrazándolo por debajo como protección ante impactos y rozaduras. Por la parte superior una gruesa viga une la pipa de dirección con el eje del basculante. Este es otro elemento en apariencia muy sólida, de sección rectangular. 





El motor cuenta con un protector de cárter de plástico como protección ante impactos de piedras o rozaduras. No hubiera estado mal que fuera de aleación de aluminio, pero había que recortar gastos. Monta de serie un portabultos trasero de rejilla con cuatro ganchos para anclar pulpos o cinchas muy práctico. También puede servir de base para anclar un top case sin ninguna complicación.




Suspensiones


La delantera es una gruesa horquilla invertida anodizada en color oro que no tiene ningún tipo de regulación. La trasera es monoamortiguador anclada al basculante mediante bieletas. Tampoco tiene ninguna regulación auunque se le supone una progresividad variable por el propio mecanismo y por la estructura del muelle que permite una compresión escalonada.





Frenos


Disco delantero de 280 mm. con pinza de doble pistón de vistoso color rojo. El trasero es de disco de 220 mm. se simple pistón.





Neumáticos y llantas

Monta llantas de radios cruzados de 19 pulgadas delante y 17 detrás. Los neumáticos son mixtos de taco fino, con cámara, de marca Kingstone, de 90/90/19 delante y 110/90/17 detrás.





Iluminación


Aquí hay de todo, desde la vetusta iluminación del faro delantero con bombilla incandescente de 35 W hasta un vistoso piloto trasero con una matriz de 24 leds, pasando por intermitentes y luz de matricula con bombillas standard.





Instrumentación


Uno de los puntos flojos de la moto. Sólo tiene velocímetro analógico y cuentakilómetros digital, nadamás. Una panoplia de cuatro testigos acompañan al austero cuadro: dos de intermitentes, el de punto muerto y el de luces largas. La insuficiente presión del aceite, la falta de carga de la batería y la reserva de gasolina se presuponen innecesarios en esta moto por lo que no se montan.





Análisis y comportamiento


La primera impresión al montar en la moto es de una gran ligeraza y manejabilidad. Es una moto alta, como todas las trail, pero esta es quizá un poco menos. La altura del asiento es un dato que no aparece en las especificaciones, pero andará por los 85-86 cm. basándome en otras motos similares que he montado. Decir que con mi estatura hispano-antigua de 1,68 llego al suelo con las puntas de los pies, pero al ser tan ligera y estrecha, con una leve inclinación planto un pie completo en el suelo o balanceo la moto para llegar con el otro pie, lo que no supone ningún problema. Eso sí, con estaturas inferiores ya si puede ser algo complicado manejarla. Los altos, evidentemente, no tendrán ningún problema y es una moto ideal para ellos.


Las estriberas me da la sensación de que están algo adelantadas, aunque puede ser una deformación de llevar otras motos de carretera. El cambio es de accionamiento muy suave, salvo al meter la 1ª en frío, algo normal cuando los discos de embrague no están totalmente despegados. Los mandos de acelerador, embrague y frenos son suaves, suaves, con tacto de moto japonesa.


La iluminación delantera es ciertamente escasa para circular con seguridad de noche. Una bombilla incandescente de 35 W es algo que ya no se lleva y acostumbrado a faros con bombilla halógena se nota, y mucho.


El motor se nota muy duro de nuevo. Realmente, al principio me decepcionó un poco porque le das gas y se muestra un tanto perezoso. Los que llevan más tiempo con estos motores dicen que le cuesta soltarse y que no es sino a partir de los 1500-2000 km. cuando empieza a suavizarse y a rendir como se espera. Eso me hace presuponer una gran robustez y duración ya que si necesita tanto tiempo para rodarse y suavizarse también debería ser igualmente durable, aunque eso está por ver.





El sonido y tacto es muy suave y también me llamó la atención la casi total ausencia de vibraciones. Arranca a la primera aún en frío. La única precaución es que al ser de carburación y con starter manual tienes que accionarlo en frío para que no se cale al ralentí y luego ir quitándolo poco a poco cuando el motor se revolucione al estar caliente.

El consumo es ridículo, como en todos los 125. En las tres pruebas de medición que le he hecho ha rondado entre los 2,5 y 3 litros, aunque ha sido en rodaje y sin pasar de 70 km/h.


Tiene un rodillo tensor en la parte baja delantera del basculante que en ciertas situaciones, como poca tensión de la cadena o cuando está fría, tiende a ser ruidoso.


Los frenos, especialmente el delantero son muy potentes. Pasa algo parecido a lo del motor. Al principio hasta que se ruedan y suavizan las pastillas no tienen mucha progresividad pero conforme pasan los kms. el delantero demuestra ser más que solvente. El trasero es, como casi todos, un buen acompañante, pero nadamás.


Las suspensiones también hay de todo. La delantera es tirando a blanda en la primera parte del recorrido, luego parece ser más dura que progresiva y habría que probarla en grandes baches, cosa que no he hecho. La trasera es progresiva y aunque tirando a dura, se nota la progresividad. Pasando por baches que en motos de carretera normales pegas un bote en el asiento, con esta puedes pasar a la misma velocidad sin despegarte del asiento y absorbiendo esos baches, claro, entendiendo baches "normales", no socavones ni hoyos.


El asiento es bastante cómodo, aunque me da la sensación de que estando mucho tiempo sobre él acabas con las posaderas tocando algo más duro. La ergonomía es muy cómoda con una posición erguida muy descansada, aunque te tragas todo el aire que coge la moto. Como la velocidad máxima no es muy elevada no llega a ser molesto, pero es un dato que ahí está, como en todas las naked. Tiene un pequeño hueco para guardar herramientas en la parte trasera tras la tapa lateral izquierda.





Los neumáticos son bastante solventes en las condiciones favorables en los que la he probado, carretera en seco y pistas y caminos. Son más camperos que unos neumáticos mixtos al estilo de las grandes trail, pero no tanto como unos de taco grueso de una enduro. No tengo queja de ellos.


La pintura, soldaduras, mandos y plásticos cumplen y son vistosos y resultones. No desprenden una calidad excepcional, como es de suponer en una moto de 1899€ IVA incluido, pero sí son bastante mejores de lo que me esperaba.


Destacar que no tiene el asiento desmontable, entendiendo por tal el sacarlo con una cerradura. Está anclado con tornillos y no tiene posibilidad de guardar ningún objeto 


En definitiva, creo que es una muy buena compra teniendo en cuenta lo que pagas y lo que recibes a cambio. Además, cuenta con el respaldo de Keeway España con servicio de recambios y almacén en España con un servicio y disponibilidad inmediata, lo que supone una garantía añadida.


Primeros 10.000 Km a bordo de la TX 125 S.





sábado, 7 de diciembre de 2013

Ruta al embalse de Tibi y a Montnegre

Ha pasado bastante tiempo y muchos cambios desde la última ruta que hice, a mediados de septiembre, a la zona de aerogeneradores de la carretera de Ayora a Enguera (Valencia). En este tiempo, se han aclarado mis ideas y he terminado haciéndome con una ligera moto trail Keeway TX 125 S.

Esta es mi primera ruta con esta moto. En realidad, más que una ruta me atrevería a llamarle "excursión" pues han sido escasamente 120 km. en total. Puede parecer poca distancia, pero si digo que es a bordo de una moto de 125 4 tiempos, con 11 CV, transcurriendo por carreteras nacionales, autovías, secundarias y caminos y que, además, está en rodaje, con una velocidad máxima recomendada de 60-70 kms./h. no parece tan corta, os lo aseguro.

La ruta ha transcurrido, como digo, por todo tipo de carreteras. Obviaré las autovías y nacionales, bastante peligrosas y poco recomendables para una moto de este tipo, especialmente cuando ni siquiera puede desarrollar su ya escaso rendimiento máximo por estar en rodaje. Te pasan todo tipo de vehículos y hay que tener todos los sentidos y atención puestos tanto en los que te siguen como en los que se incorporan, en los que van delante, a los lados y en todas las incorporaciones.

Lo bueno empieza cuando tomas la carretera CV-810 en dirección a Jijona. Muchas curvas, buen asfalto, poco tráfico, condiciones ideales para cualquier moto, pero más para una como esta. Realmente percibo otra dimensión de la moto. Me hace degustar más el entorno sin estar tan pendiente del pilotaje dada su escasa velocidad.


La CV-810 dirección Montnegre. Un surtido de curvas, subidas, bajadas
y cárcavas salpicado de vegetación mediterránea

Poco después de pasar Tibi, en plena curva de herradura está el desvío al pantano de Tibi (el más antiguo de Europa construido). En realidad es un camino pobremente asfaltado, con muchos baches, irregularidades y ausencia de arcén. Es muy estrecha y escasamente cabe un coche, pero con la moto no hay problema, a pesar de encontrarme a varios en dirección contraria. Al final, un breve tramo de unos 500 m. de camino, piedras y regueros desemboca en una planicie con vistas al pantano y unos caseríos abandonados que, en otros tiempos, debieron ser una plácida finca al borde del pantano.


La TX 125 S en la cola oeste del pantano de Tibi


Parte central del pantano. Al fondo, la presa.


Montículo desde el que hice las fotos. Domina todo el pantano.


Multitud de "chumberas" rodean la zona. Están en bastante mal estado por hongos e insectos.


Otra panorámica de la zona este del embalse.


Perspectiva de la zona oeste del embalse con caseríos al fondo.


Montañas al fondo de la parte oeste del pantano.


La TX 125 S al lado del caserío abandonado cerca del embalse.


Esto es lo que se veía desde el puesto de pilotaje de la TX.


El piloto que llevó allí a la Keeway.


Una vez visto el pantano de Tibi, reanudé la ruta hacia el Montnegre. En realidad, es una pedanía que pertenece a Jijona, ubicada en una zona montañosa de difícil acceso por un camino asfaltado -derivación de la CV-810- con casi 26 km. de curvas, cuestas, pasos de barranqueras, cárcavas y parajes desérticos que parecen más propios de una película del Lejano Oeste. Ideal para perderse y disfrutar del entorno.


La TX 125 S en los parajes semidesérticos del Montnegre.


Otra panorámica de las montañas de la zona.


La estrecha carretera por la que se accede a Montnegre.


Al borde de la rambla llena de cárcavas.


Espectacular corte de tierra al final de la rambla de Montnegre




miércoles, 27 de noviembre de 2013

Dualidad motera


La noche, el día; lo blanco, lo negro; el fuego; el agua; la tierra, el cielo; la alegría, la tristeza; lo bueno, lo malo; la carretera, el campo... así podríamos seguir. El mundo, la vida, están llenas de dualidades, de antónimos. Es cierto que también hay términos medios pero son, muchas veces, complicados de delimitar.

Esta reflexión, aplicada al mundo de la moto, me ha venido a la mente para el caso que os quiero contar: aficionado a las motos desde hace años e inmerso en la decisión de sustitución de mi moto actual, así como de compra de un nuevo modelo de uso "multipropósito", la dualidad en este caso sería: lo caro, lo barato.

¿Porqué? Actualmente tengo una moto de carretera BMW R 1200 Roadster, una máquina de gran cilindrada de las consideradas "caras". Teóricamente, la consideración de "cara" suele ir asociada a calidad y a excelentes componentes. Si bien esto es cierto en parte, no es menos cierto que tanto esta como otras máquinas similares que entran en el concepto de "caras" no están exentas de problemas, de debilidades y de defectos. Quería comprobar si la consideración de "barato" va asociada a continuos problemas, a falta de calidad o a escasa fiabilidad. Es por eso que me he decantado por el polo opuesto en motos, por una de las máquinas "multipropósito" más económicas que se pueden comprar, al menos, que pueda llamarse moto de verdad, aunque sea de pequeña cilindrada: la Keeway TX 125 S. 

Keeway es la marca creada en 1999 por Qianjiang, una gran fábrica china que decidió en su día intentar el “asalto mundial” desde Europa (en Hungría está su central y en Italia su centro de I+D), con modelos desarrollados en Europa aunque fabricados en China. Son también los propietarios de Benelli, de ahí que ese centro de I+D esté en Pésaro. Y de toda esta historia deriva el hecho de que no se pueda comparar la calidad actual de Keeway con la de otras marcas chinas típicas, de esas cuyo importador es una sociedad con intención de traer cuatro contenedores de motos de cualquier gran fábrica china, con una marca inventada, vender las motos y desaparecer. En China, como sucede en muchos sitios, saben fabricar mal, regular o bien. Todo depende del precio al que pretendas comprar.

Así pues, la dualidad en mi caso y en el mundo de la moto podría definirse como lo caro: BMW R 1200 R y lo barato: Keeway TX 125 S. Bien es cierto que no son máquinas comparables en ningún aspecto, salvo en que tienen dos ruedas, pero sí suponen el contrapunto de ser una de las motos más caras que pueden comprarse frente a una de las más baratas. ¿Cuál dará mejor resultado? ¿Cuál dará menos problemas? El tiempo es ese juez inapelable que da y quita razones...

Tomar la decisión de comprar la Keeway ha sido fruto de numerosas investigaciones tanto en internet como a usuarios que han tenido o tienen una de estas motocicletas. En líneas generales, la gran mayoría de usuarios de Keeway están satisfechos, pero consultado sobre la marca en diversos foros de "expertos" es curioso la gran cantidad que me han desaconsejado la compra de esta moto, pero el término "curioso" lo empleo porque ninguno de sus detractores ni conoce, ni tiene, ni ha tenido una Keeway, hablan de oídas. El único argumento que emplean es el prejuicio de que todo lo que venga o suene a "chino" es sinónimo de malo, punto. Ese es su argumento. También es cierto que en los foros conviene no creerse mucho más de la mitad de lo que se cuenta, porque si hacemos caso de todo lo que se dice no compraríamos ni una Keeway, ni una BMW ni casi ninguna marca de moto o máquina porque ya se encargan de airear los problemas y a ver qué máquina está exenta de ellos.

La decisión de compra final estuvo entre tres modelos: La propia Keeway TX 125 S, la Hyosung Karion RT 125 y la Honda CRF 250 L. De la primera ya he hablado. Respecto a la segunda, fue una opción real de compra hasta que vi sus carencias y limitaciones. Si bien es cierto que tiene un muy buen precio, algo superior a la Keeway, y está bastante preparada para un uso campero, no me convencieron ni sus gruesos neumáticos que, aparte de buena presencia son bastante poco efectivos en campo, ni su elevado peso para su tamaño, ni su escaso recorrido se suspensiones, ni su tosco acabado, ni su pata de cabra que se recoge sola, ni su incomodidad. Por otra parte desprende una gran robustez general y tiene un moderno motor biárbol de cuatro válvulas por cilindro, pero... los anteriores detalles me hicieron desestimarla.

La Honda CRF 250 L juega en otra liga. No se puede comparar a las anteriores, es cierto. Doble cilindrada, doble potencia y... más del doble de precio. La incluí por ser la opción "sensata", es decir, la opción segura, con la que no te equivocas, una opción muy equilibrada tanto por motor como por calidad de componentes y prestigio de marca. Dada mi nula experiencia en offroad, mi escaso nivel de exigencia y sólo de pensar que por lo que costaba la CRF 250 l me compraba dos Keeway y me sobraba para complementos o gasolina, y ante el riesgo de que no me gustara el tema, de una posible caída o rotura, finalmente me decidí por la opción más barata. Si ya en carretera tengo una máquina "cara" con potencia más que suficiente y que no aprovecho ni la mitad de lo que es capaz de ofrecer, tanto mayor es mi cautela y precaución en campo donde el riesgo de algún contratiempo no sólo es mayor, sino que es más complicado de obtener ayuda, con lo que mi exigencia de prestaciones camperas se reducen a lo mínimo, por lo que opté por lo "barato".


Así nació esta dualidad: lo caro y lo barato, la BMW y la Keeway, la carretera, el camino.

Hoy, 27 de noviembre de 2013, llegó el momento de recoger mi primera moto trail. Llego al concesionario para recogerla y tras la pertinente espera, revisión y papeleo, comienza a descargar una monumental tromba de agua y granizo. Tras una prudente espera a ver si amaina, la situación se pone complicada con el asfalto muy peligroso y resbaladizo para estrenar moto y neumáticos. Ante la perspectiva de un percance, tal y como estaba el asfalto, decido posponer la recogida para mañana, si mejora el tiempo. Sólo he podido hacer dos fotos de la moto en el concesionario y... quedarme con la miel en los labios.


100 metros de recorrido en el odómetro ¡todo un mundo por delante!


La TX 125 S esperando a su impaciente piloto ser recogida


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