Sábado, 18 de junio de 2016. He dudado hasta el final sobre si hacer, o no, esta entrada. Tras la infructuosa segunda salida, hace dos semanas, en la que intenté pasar por el collado en dirección a la cota del Alt Redó, me quedó claro que este acceso era impracticable para mi. Hoy, he intentado volver al paraje de Monte Coto por la parte norte, desde Casas del Señor, pero de una manera relajada. A pesar de llevar el GPS y todos los útiles de grabación, el relax ha sido de tal magnitud que he preferido confiar en mi intuición y no los he encendido. Resultado, me he medio perdido en Casas del Señor ante la imposibilidad de encontrar el acceso al camino que se dirige hacia Monte Coto. Me ha sorprendido el relativo gran tamaño de este caserío-pedanía que pertenece al término municipal de Monóvar, con pendientes, accesos angostos, estrecheces... Me ha dado aprensión meterme por un sitio estrecho, en pendiente y del que tuviera dificultad para dar la vuelta, a pesar de que la TX gira en un palmo de terreno, pero... me ha faltado decisión.
Total, que he hecho un breve reconocimiento de este caserío, unas cuantas fotos y he dado por concluido el objetivo de la salida de hoy. Es por eso por lo que he dudado sobre si escribir sobre esto, o dejarlo en el olvido como un mero paseo. Al final, ha ganado la opción de escribir porque, a pesar de no haber logrado mi objetivo principal, he descubierto un conjunto de carreteras cuaternarias que enlazan los poblados de Casas del Señor, Xinorlet, Encebras y unos cuantos más que tienen como prefijos "Casas de..." por las que merece la pena evadirse. Un objetivo difuso, pero localizado para una próxima ocasión. No obstante, no puedo considerar esta salida como una versión 3.0 de Monte Coto, sino como una ampliación de la anterior. Por eso la considero una versión 2.1.
Mapa Google de la ruta inicialmente prevista para
la versión 3.0 de Monte Coto: hacia el Alt Redó.
El objetivo era llegar desde Casas del Señor, al norte de
Monte Coto siguiendo el trazado del sendero PRCV-166.
Panel informativo del sendero PRCV-166 en el
centro de la población de Casas del Señor (Monóvar)
Trazado tipo de las carreteras que enlazan las
poblaciones de la zona.
La TX, en las cercanías de Casas del Señor, frente
a un campo de olivos.
La cámara encima de un tocón de olivo, la TX y
Deiotarus: este fue el resultado.
Me llamó la atención un inmenso, gigante, y seguramente,
viejo pino sobre una estructura elevada del terreno.
Desde la anterior estructura se ve la TX, junto a
un olivar, con las montañas al fondo.
Sábado, 04 de junio de 2016. Segundo intento de pasar por el collado de Monte Coto (Sierra de El Reclot, La Romana, Alicante) en dirección a la cota del Alt Redó de 961 m.s.n.m. Segundo fracaso. 14 meses después del primer intento, no me he atrevido a pasarlo. Lo he visto incluso en peor estado que el año pasado. Demasiado riesgo ante una posible caída. Una respetable pendiente, grandes torrenteras, piedras, grava suelta... en fin, lo de siempre hablando de caminos, pero en este caso, todavía más.
De camino al collado de Monte Coto.
Hasta llegar al inicio de la subida al collado, partiendo desde La Romana, por la CV-834, hay un camino más transitable, aunque recientemente lo han "arreglado" con otra de las trampas para motoristas: grava suelta. De hecho, al regreso, no me caí de milagro al patinar la rueda delantera en una de estas zonas de grava.
En esta segunda ocasión, paré la TX en el mismo punto del año pasado: al inicio de la cuesta. Decidido a investigar un poco más, subí la parte más dificultosa de la misma andando, al mismo tiempo que lo grababa. Llegué hasta un punto en el que había un panel informativo del paraje y una advertencia sobre la prohibición de circulación de vehículos a motor por pistas forestales. En cierto modo lo entiendo. El daño que nos han hecho los quads y los irresponsables motoristas con motos de enduro, con escapes alternativos, o a escape libre, en manadas, y a alta velocidad, lo estamos pagando ahora todos en forma de prohibiciones. No digo que todos los pilotos de quads y motos de enduro sean así y lo hagan, además de que generalizar es injusto, pero que unos pocos han hecho mucho daño, está claro. Posiblemente, de haber pasado el tramo de camino de la muerte y llegado a este punto, hubiera continuado, a pesar del cartel prohibitivo, ya que mis pretensiones van por un solitario paseo tranquilo en una moto trail, con todas las homologaciones para hacer fotos y vídeos, pero no me he atrevido.
En el trayecto, me encontré con un simpático mountain biker, conocedor de la zona, que me comentó que el paraje es precioso con grandes vistas de los alrededores. Desde la pedanía de "Casas del Señor", al norte de Monte Coto, parece haber un mejor acceso, lo que me anoté mentalmente para en una probable versión 3.0 de esta ruta e intentar el acceso desde esa parte. Eso será "otro día", espero que ese "otro día" no sea dentro de unos cuantos años...
No todo van a ser crónicas agradables y de éxitos. Esto del off-road y la aventura es duro. Tiene el aliciente de no saber lo que te vas a encontrar en un camino, y de tampoco saber si podrás, o serás capaz, de pasar por él. Eso es lo bueno... y al mismo tiempo, lo malo... lo que le da ese sabor agridulce que tanto suele atraer...
Punto de parada al inicio de la "cuesta de la muerte".
El mismo del año pasado.
Al fondo, el inicio de la "cuesta de la muerte". Lo doy
por "imposible". Intentaré el acceso por el otro lado.
Primer plano de uno de los tramos de la "cuesta de
la muerte". Mejor no te caigas aquí.
Mirando hacia abajo tienes esta perspectiva. Engaña
en las fotos. En vivo es mucho más "terrorífico".
Pero si eres un macho-man de pelo en pecho y llegas
hasta aquí, te encuentras esto. Más difícil todavía.
Panel informativo del paraje de Monte Coto en la
sierra del Reclot, con el Alt Redó como cota más alta.
Carteles informativos de las diferentes rutas senderistas.
Una zona ideal para ellos y los mountain bikers.
Una vez pasada la "cuesta de la muerte" y el cartel
prohibitivo, el camino mejora.
Imagen de satélite Google de la ruta que pretendía
seguir. En la v 3.0 lo intentaré desde Casas del Señor.
Domingo, 29 de mayo de 2016. He decidido dedicar un artículo a estas pequeñas motos de carretera, tan menospreciadas por la mayoría de los motoristas con experiencia, como versátiles, adaptables, manejables y económicas. Como me gusta ir contracorriente, y en la mayoría de los foros y prensa en la que se habla de la moto "ideal" para realizar trayectos fuera de carretera, se suele comentar que si potencia, que si suspensiones, que si chasis, que si neumáticos, que si capacidad de carga, que si tal y pascual...
Si bien es cierto que estos aspectos sí que son relevantes en un uso más o menos intenso y exigente, no es menos cierto que se suele valorar al piloto, y a sus viajes, por la moto que lleva. Un viaje de cierta envergadura o dificultad tiene relevancia especial si se hace con la moto "que hay que llevar" para esa aventura. Si el mismo se hace en una moto que no cumple con los cánones de aventura establecida... no es lo mismo. Eso en el mejor de los casos. En otros, se tacharía al piloto en cuestión de "no tener ni idea" o de "loqueras".
Hoy quiero poner de manifiesto unos ejemplos de lo que muchos pilotos hacen con estas pequeñas motos, de lo que son capaces, de lo que aguantan. No son motos de aventura, no son motos trail de doble propósito, no llevan equipamiento "TECH", ni siquiera son grandes motos en tamaño, cilindrada o potencia, pero sí cumplen un criterio fundamental para la polivalencia y el uso todo tiempo/todo servicio: ligeras, manejables y bajas.
Honda CBF 125 del 2010 con más de 65.000 km.
La misma CBF, casi dos años después. (*)
Y los km siguen sumando y sumando... (**)
Yamaha YBR 125 del 2007 con más de 71.000 km.
Vespino de finales de los 90 con casi 29.000 km.
Derbi Variant con 20 años y 27.000 km.
Pilotos rusos a bordo de YBR 125 haciendo off-road
¿Dificultades? No, voy en una YBR 125 y sadré.
¡Y seguimos de aventura con la YBR 125! ¿Quién
necesita más?
Las estepas rusas son una dura prueba para la YBR125,
con parajes tan solitarios como bellos y poco conocidos.
Podrían ir en grandes y sofisticadas maxitrail, en preparadas motos de enduro, incluso en las más lógicas y polivalentes enduro light o trail enduro, pero no; van en ligeras motos de carretera de 125. Posiblemente lo hagan porque no tienen capacidad económica para esas grandes motos, o porque ni siquiera lleguen a su país, pero ahí están, disfrutando y sacando un rendimiento impensable en estas motos, tanto en kilómetros como en sitios por los que pasan. Muchas veces, damos más importancia a la moto en sí, que a lo que se puede hacer con ella, justo lo contrario de lo que debería ser. ¡BRAVO! Pequeñas motos: grandes e insospechadas satisfacciones.