Viernes, 12 de enero de 2018. En el pasado salón EICMA de Milán, Honda presentó, entre otras novedades, la Honda CB300R. Se trata de una nueva motocicleta naked basada en la línea "Neo Sport Café" que monta un motor derivado del actual monocilíndrico 250 instalado en la CRF250L.
Junto a este modelo, y en la misma línea, también se presentaron las cilindradas de 125 y 1000cc con lo que se completaría toda una nueva familia de motocicletas, que abarcarían tanto el segmento del carnet convalidado B, el A2 y la gran cilindrada. Las cilindradas intermedias están muy bien cubiertas, dentro del segmento naked, por la marca del ala dorada, con sus CB500, CB650 y NC750.
Si he destacado esta CB300, es porque monta un motor estructuralmente idéntico al de la CRF250L, al que se le han cambiado las cotas internas, aumentando la carrera del cilindro, de 76x55 mm en la trail, a 76x63 mm en la naked, junto con las modificaciones pertinentes para rendir hasta 31,5 CV a 8.500 rpm. Resulta, cuanto menos, curioso que Honda haya tomado este camino para aumentar la cilindrada, en lugar del más sencillo aumento de diámetro del cilindro. Intuyo que los ingenieros nipones han optado por esta opción para no "sobrecuadrar" todavía más el motor, es decir, que no aumente la diferencia entre el diámetro y la carrera, para así dotarlo de algo más de par motor.
Este hecho, da pie a pensar que, posiblemente, en un futuro, este motor se incorpore también a la saga trail ligera CRF-L dando paso a una hipotética CRF300L con un importante aumento de prestaciones sin apenas variación en el peso y manejabilidad. Habrá que esperar.
Sobre la CB300R, como siempre pasa en estas cilindradas, el precio será un factor determinante. Honda tiene un caballo de batalla ganador, en su gama, con la CB500F a un precio muy competitivo. Si esta CB300R se le acerca demasiado, lo va a tener difícil para triunfar, aunque sea una línea algo más, digamos, elaborada que la exitosa naked de Honda...
Miércoles, 15 de noviembre de 2017. Me gustan las estadísticas. Desde que descubrí la web de estadísticas de consumo SPRITMONITOR he llevado un control de consumo de todos mis vehículos. Centrándome en el mundo de la moto, y más aún, en las dos motos trail de pequeña cilindrada que he tenido -y tengo- la suerte de pilotar, me llama la atención que la 250 gaste menos que la 125 en las mismas circunstancias de uso. Bien es cierto que aunque sea doble cilindrada, es un motor mucho más moderno, de inyección, y que normalmente trabaja más desahogado que el 125. Aún así es un dato que quiero destacar. La diferencia de consumo medio es de 0,28 litros una cifra que, aun pequeña, es ciertamente respetable cuando hablamos de consumos de alrededor de 3 litros. Esto supone, en cierto modo, compensar el pequeño depósito de 7,8 litros de la japonesa, ya que, aún así, tiene una autonomía de alrededor de 200 km hasta que se enciende la reserva. La TX125S con su gran depósito de 10,5 litros, a pesar de su superior consumo, alcanzaba fácilmente autonomías de unos 300 km.
Sábado, 16 de septiembre de 2017. Llevaba mucho tiempo detrás de una bicicleta eléctrica. Bueno, en realidad, mi primer pensamiento fue un kit para transformar la bicicleta actual en eléctrica. Hace unos tres o cuatro años, empezó a rondar por mi cabeza la idea de rodar por caminos, senderos y pistas de montaña en silencio, sin ruido, sin humos. La aparición y abaratamiento de los kits eléctricos para bicicleta me hicieron ver que esa idea era posible, aunque me entraban dudas dada la antigüedad y baja calidad de mi actual Mountain Bike (MTB).
Mi primera bicicleta bue una legendaria BH de paseo, bueno, lo de "mi" es un decir, porque en esa época yo no sabía ni montar en bici y en realidad la usaba mi hermano. No fue hasta los 12 ó 13 años cuando aprendí. En esa época, no existían las MTB tal y como las conocemos ahora. Mi hermano, gran aficionado al ciclismo, se compró una bici de "carreras" de la prestigiosa y también legendaria marca Orbea, modelo "Sollvbe", una bici de gama básica. Después de un tiempo, me la cedió, comprándose él un modelo de superior gama, llamado "Gredos". Así pues, con la bici con la que me fogueé e hice más kilómetros fue con esta Orbea Sollvbe por asfalto. Años después, allá por 1992, un viaje a Turquía en el que monté por primera vez en esas diabólicas bicicletas llamadas "Mountain Bike", me abrió la mente y me compré mi primera MTB. Una bicicleta de un Hipermercado, sin marca, toda de acero, más mala que el demonio, pero con la que hice mis primeras salidas por tierra. Unos cuantos años más tarde, tras cambiar de domicilio y de residencia, me compré una nueva MTB también básica, de acero e igual de mala, pero con un llamativo diseño de chasis y algo mejorada en manillar y asiento, que es la bici que tengo actualmente, bueno, o que tenía, porque ahora ha pasado a segundo plano. Esta tercera bicicleta todavía la conservo, y es la que he estado usando los últimos 18 años.
Mi tercera, y actual, MTB hasta la llegada de la Rebel.
Todo acero, toda rígida y 18 años la contemplan.
Así llegamos a la época actual, en la que tras muchas dudas sobre si comprarme un kit para mi vieja bici, una MTB electrificada (e-MTB) ya montada, potente y relativamente barata, pero de diseño y componentes cuestionables, o bien una de las más modernas, con batería integrada y motor central, finalmente, me he decidido por una de estas. Es cierto que son más caras, pero también de más calidad, estéticamente mucho más logradas y más eficientes en cuanto a consumo y autonomía.
Una vez que te metes en el mundo de las bicis de una cierta calidad, no puedes hacer analogías con las motos, ni con ningún otro vehículo respecto a su precio. Es otro mundo, otra dimensión. Una bici moderna de calidad y componentes de marca reconocida, si además lleva algo de carbono, vale casi tanto como una moto naked media.
Impresiones a bordo de la BH Emotion Rebel.
Sin llegar a esos extremos de refinamiento, finalmente me he decidido por la versión más básica de las, digamos, e-MTB ya de una cierta calidad y con motor central, y encima española:BH Emotion Rebel 27.5 Lite, con motor Yamaha PWmi primer voltio y mi segunda Yamaha, tras la XJ6. Esta bicicleta es de las llamadas "rígidas", es decir, con suspensión solamente en la horquilla. Monta el mencionado motor Yamaha PW, con 250 W de potencia y nada menos que 70 Nm de par, con una batería de iones de Litio, de la misma marca, de 36v y 11Ah. Acompañan al conjunto un cambio Shimano Deore de 10 velocidades, con cassette Sunrace CSMS2 de 11 a 40 dientes, frenos de disco hidráulicos Shimano M315, unas cubiertas Kenda Honey Badger, en la medida ya estandarizada de 27,5x2,20 pulgadas, además de la horquilla Suntour XCM de 100 mm de recorrido.
Walkaround de la Rebel.
Como en casi todo, cuando no te sobra, el dinero tuvo mucho que decir. Evidentemente, hubiera preferido una e-MTB con doble suspensión y el motor Yamaha mejorado, modelo PW-X, que sube el par máximo hasta los 80 Nm y tiene un nivel más de asistencia, además de una respuesta más instantánea. El problema es que con estas mejoras, la bici prácticamente duplicaba el precio de la actual. Ya me parece bastante dinero esta versión básica, con lo que, la evolucionada, ya se me iba de presupuesto, además de que mis requerimientos de uso no llegan a los extremos de "necesitar" tanta tecnología. De todas formas, si esto del e-MTB me engancha... ¿quién sabe?
La Emotion Rebel 27.5 Lite de BH, mi primera
e-MTB.
Vista del lado derecho. Se aprecia la perfecta
integración del motor, y muy buena de la batería
en la estructura del cuadro.
Disco de freno hidráulico delantero de 180 mm.
El trasero, de idéntica medida, Shimano M315.
Cambio Shimano Deore de 10 velocidades.
Batería Yamaha, de 400 Wh en esta versión Lite.
Las versiones superiores la montan de 500 Wh.
Horquilla Suntour XCM HLO, la gama baja de
la marca, pero ¡es una Suntour!
Display multifunción Yamaha. 4 Km en el odómetro,
todo un mundo de aventuras por delante.
Motor Yamaha PW de 250 W y 70 Nm de par máximo.
Parte derecha del motor, donde se acopla el único
plato de 36 dientes.
¡¡¡REBEL!!! rebelde por naturaleza y para ella.
La Rebel y el rebelde.
Primera salida campera, primer barrizal y luego
¡a limpiarla!
La Rebel frente a una trinchera, vestigio de la
Guerra Civil Española.