sábado, 24 de agosto de 2019

El origen de las peripecias rurales - Reflexiones moteras

Sábado, 24 de agosto de 2019. Siempre me ha gustado el monte, la montaña, los senderos, caminos y ambientes rurales. Ya desde pequeño, me encantaba recorrer estos entornos con mi padre a bordo de su Seat 850. No fue hasta bastantes años más tarde, hacia 1.981, cuando empezamos a hacer salidas, tal y como las considero ahora: el origen de las "peripecias rurales" a bordo del precursor de lo que serían los actuales SUV, el hermano mayor del Renault R-4, el R-6. Este peculiar y versátil vehículo se caracterizaba por su sencillez y polivalencia, carácter remarcado por sus cinco puertas y su plano de carga totalmente bajo y muy accesible, pero especialmente, por su gran altura libre al suelo y sus blandas suspensiones que lo hacían apto para circular por casi cualquier camino. Durante más de quince años, recorrimos gran parte de las provincias de Guadalajara y Cuenca, tanto a bordo de este vehículo, como a pie.


El precursor de las "peripecias rurales", el hermano
mayor del Renault R-4 "4 latas", el R-6.


Los tiempos y las circunstancias personales cambian, y bastantes años más tarde, redescubrí esta afición. Tuvieron que pasar dos cosas: que volviera al mundo de la moto, y que descubriera el mundo de la moto trail, o de doble propósito. También lo podría haber hecho a bordo de un vehículo SUV, tan de moda en la actualidad, con ciertas aptitudes camperas, pero la moto es un vehículo más personal, más individual, y más en la línea de lo que sería un caballo moderno.

Tras volver al mundo de las motos de la mano de una moto de carretera, como la Kawasaki ER6 N, en 2.010, descubrí el mundo trail un poco más tarde, con la sencilla pero polivalente Keeway TX125S, una moto china sin pretensiones, pero con aptitudes para hacer lo que me gustaba: andar por carreteras de firme irregular y roto, además de caminos y pistas sin demasiada dificultad, una moto de excursionismo. En realidad, yo tenía el ojo puesto en la Honda CRF250L para estos fines, pero como no dejaba de ser una segunda moto, ya que por entonces tenía la poderosa, y en mi caso, de infame resultado BMW R1200R, se me iba de presupuesto.

Con esta sencilla moto china, me di cuenta de que disfrutaba mucho más que con las poderosas y potentes naked, tanto las que me compraba, como las que probaba para ver qué era lo que realmente me motivaba y llenaba de ilusión. Un poco más tarde, terminé vendiendo la TX125S, y la sustituta de la alemana, la Yamaha XJ6, para terminar comprando la actual Honda CRF250L, en su versión 2.017, evolucionada para cumplir con la normativa Euro 4 y ya con ABS desconectable de serie. Con esta moto, inicié el segundo ciclo de peripecias rurales, denominación que empecé a adoptar desde entonces para estos peculiares recorridos. Es en este tipo de recorridos donde, dada la naturaleza de los entornos, es posible que suceda algún percance. En estos casos siempre conviene tener cerca unos abogados profesionales que te puedan asesorar sobre temas legales relacionados con el mundo de la moto.

Un poco después, decidí añadir una opción más a estas peripecias rurales, y fue la de adquirir un ciclomotor que me evocaba a las míticas Derbi Variant, la española Rieju Bye Bike. La idea era usar esta moto como complemento de la CRF250L para salidas más cortas y por zonas más cercanas, en las que ni siquiera pensaba por el hecho de considerarlas menos importantes o más próximas, lo que, como vería más tarde, no implicaba en absoluto menos disfrute. Meses más tarde, sustituí la Rieju por la actual Piaggio Typhoon, más que nada por refundir el uso de la bicicleta eléctrica y ciclomotor en un solo vehículo y para evitarme las inmensas limitaciones legales de los ciclomotores.

En mi caso, la experiencia me ha demostrado que la polivalencia y la ligereza en una moto, son esenciales para el tipo de uso que iba a darles, muy por encima de otras cualidades más demandadas como la cilindrada, la potencia, los gadgets o la electrónica. Sinceramente, para tener sensaciones, prefiero un coche deportivo. La moto, la quiero para un uso que se aproximaría a una versión avanzada, pero menos exigente que una mountain bike. Por ello, en cuanto a manejabilidad y ligereza, estas motos resumen, para mi, la esencia del motociclismo de peripecias rurales.









lunes, 29 de abril de 2019

Rieju Tango 125 2.0

Lunes, 29 de abril de 2019. En el pasado Salón EICMA de Milán se presentó la nueva versión de la Rieju Tango 125, la exitosa moto de excursionismo de la marca española. Se trata de una moto muy ligera y manejable, de apenas 120 Kg en orden de marcha, que podría catalogarse como trail, aunque tiene un peculiar aspecto que la asemeja a las motos de trial, por su estrechez y gruesos neumáticos mixtos.

Lanzada al mercado en 2006, ha sobrevivido todo este tiempo sin apenas cambios estéticos, aunque sí que ha utilizado una amplia variedad de motores, todos ellos de origen chino, basados a su vez, en diseños japoneses. Rieju no tiene ni capacidad, ni I+D para desarrollar motores propios, por lo que utiliza, como otros muchos fabricantes, el esfuerzo de investigación y mano de obra orientales para el suministro de motores. En esta nueva versión, emplea un sencillo motor refrigerado por aire basado en la mecánica de las Honda CBF, con inyección electrónica Delphi y fabricado por el prestigioso fabricante chino Zongshen. Es la primera vez que una Tango usa una mecánica de inyección, y por supuesto, cumpliendo la normativa Euro 4.

Aprovechando el chasis existente, además del nuevo motor, se ha rediseñado prácticamente toda la moto, desde el depósito de combustible que crece, de los 6,3 litros anteriores hasta los 7,5 actuales, nuevo tapón de combustible tipo aviación, las tapas laterales, el cuadro de instrumentos, idéntico al de la nueva Century, el faro delantero nuevo de mayor diámetro, el piloto trasero de leds, nuevo colector de escape que discurre por el lado derecho con silenciador de aluminio, nuevo asiento mejorado y más cómodo y un amplio portabultos forjado de aluminio.

La verdad es que me gusta mucho esta moto. La veo como la esencia misma de la moto de "excursionismo", una moto todo-terreno ligera, sencilla de manejar, baja de asiento, apta para casi cualquier tipo de uso en cualquier terreno y en cualquier circunstancia. Evidentemente, esta opinión la digo pensando en mi uso favorito: peripecias y subperipecias rurales. Para viajar por autovías o un uso amplio en carreteras nacionales ya existen otras motos. De hecho, estoy pensando en la posibilidad de hacerme con esta nueva versión de la Tango, como complemento a la CRF, aunque la reciente adquisición de la Piaggio Typhoon 125, precisamente para ese tipo de uso, me hace replantearme esa decisión. Tres motos ya serían "muchas" motos, y sustituir la Typhoon por la Tango tampoco me apetece mucho, ya que con la Typhoon tengo una especie de ligazón especial, por la forma en la que la conseguí: ser la única unidad que quedaba de ese modelo en esa cilindrada, y por ser el primer scooter que tengo.

En fin, tendré que verla con detenimiento, probarla si es posible y valorar esa posibilidad. A fin de cuentas, como suelo decir, solo se vive una vez, así que si puedes darte el capricho, y ante la duda: ¡házlo! Siempre suele ser mejor hacer lo que deseas, aunque luego te arrepientas, que quedarte con las ganas...


Lateral derecho de la nueva Tango. Mantiene su
esencia, pero cambia completamente el aspecto.


Primer plano del nuevo cockpit: son nuevos el cuadro,
el depósito, tapón y tapas laterales.


El asiento, tapas laterales y el amplio portabultos
forjado son también nuevos.


La mecánica es idéntica al modelo Strada de la marca: un 125
 de aire con inyección electrónica fabricado por Zongshen.


Otro primer plano del cockpit de la Tango 2.0
El cuadro es similar al modelo Century de Rieju.


El escape también es totalmente nuevo: sale por
el lado derecho y acaba en un silencioso de aluminio.


La iluminación también es nueva: el faro delantero
de mayor diámetro y el piloto trasero de leds.


Vista izquierda de la nueva Tango: mantiene el
diseño de la anterior pero ha ganado mucho en estética.










sábado, 27 de abril de 2019

La política - reflexiones moteras

Viernes, 26 de abril de 2019. Dicen que Aristóteles, Maquiavelo, Bismarck o Churchill dijeron aquello de que la política es el arte de lo posible. También se dice que es una Ciencia porque se ocupa del análisis teórico, histórico y epistemológico de la realidad objetiva en determinado contexto nacional, regional o mundial. La política como arte requiere habilidad, experiencia y astucia. ... Como ciencia nos da explicaciones de los fenómenos sociales, económicos, políticos, electorales y otros.

Yo creo que la política, es ese despreciable arte de buscar problemas donde no existen, para prometer ponerles solución, de enfrentar al pueblo para evitar su unión y hacerlo más manejable. Vivimos en una sociedad a la que se le llena la boca con la palabra democracia, donde unos pocos deciden en nombre de la mayoría. Dicen representarnos, pero lo cierto es que solo se representan a sí mismos y a quienes siguen las directrices del partido. Elaboran listas cerradas de candidatos, elegidos a dedo de entre su círculo más afín, imposibilitando una representación real directa de la ciudadanía. Por otro lado, se acuerdan de los electores cuando hay alguna cámara cerca o en campaña electoral. Los ciudadanos se limitan a expresar su voto cada cuatro años, sintiéndose muy libres y muy democráticos, cuando aquí acaba su participación en la vida pública. Que lo hagan otros, se suele decir, no siendo conscientes de que cuando no decides tú, otros lo harán por tí.




Los políticos saben muy bien cómo manipular la opinión pública, al igual que los medios de comunicación, cuando lo cierto es que únicamente buscan poder. No se exige ningún estudio, ninguna oposición, ni prueba alguna para ser político, algo completamente inaudito e increíble que admitimos como normal. Cualquier Ministro sirve para cualquier cartera, con independencia de su preparación o conocimientos. Me pregunto ¿Porqué dejamos en manos de indocumentados la toma de decisiones transcendetales que influyen en la vida de tanta gente? ¿Hasta cuándo tendremos que aguantar tanta mediocridad, tanta hipocresía, tanto latrocinio y tanta falsedad?

Nunca me he considerado fanático ni talibán de ninguna ideología. Aún así, diría que de más joven era más propio de las ideas llamadas "de izquierdas". Creía que eran los "buenos" del sistema por aquello de defender los intereses de los menos pudientes. Con el tiempo, me di cuenta de que eran, como mínimo, igual de falsos y de judas que los llamados "de derechas", con el agravante de revestirse de una presunta mayor autoridad moral, por aquello de que, tras la 2ª Guerra Mundial, y de la Guerra Civil Española, se creó una especie de corriente ideológica en la que, o eras de izquierdas, o te etiquetaban de facha, o de fascista. O eras progresista, o eras fascista; o eras socialista, o eras fascista; o eras comunista, o eras fascista. En definitiva, todo lo que no fuera comulgar con las llamadas ideas progresistas de izquierda, según ellos, estaba mal, y por tanto eras facha o fascista. Esto creó un profundo complejo moral en la llamada derecha democrática, en la que se perdieron todos los valores tradicionales, convirtiéndose en una ideología tan políticamente correcta, como vacía, insustancial, deseosa de agradar a la llamada izquierda.

Yo creo que la catalogación de izquierda y derecha está caduca y trasnochada. En el fondo, todos queremos lo mismo: vivir bien, vivir con calidad. Tenemos que tender hacia la unión, hacia la combinación de fuerzas para conseguir nuestros objetivos. Debemos evitar que los politicastros nos enfrenten: hombres contra mujeres, la llamada izquierda contra la llamada derecha. Tenemos que evitar caer en lo que ellos quieren: enfrentar al pueblo para dividirlo y que sea más manejable. Eso no es de izquierdas, ni de derechas, es de sentido común. Solo cuando entendamos esto podremos cambiar este nefasto sistema de partidos políticos y que el pueblo sea realmente el que tome las decisiones por mayoría.

"Hasta que no tengan consciencia de su fuerza, no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes. Éste es el problema". (George Orwell, 1984)









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