domingo, 7 de octubre de 2012

Mi primera moto: una Morini 350 K2 de 1986. Fue el primer vehículo que pude llamar "mío". La compré nueva en agosto de 1986, a un precio de 515.000 pesetas de entonces, en la ya desaparecida tienda Motos CANTÓ de Madrid. La tuve dos años y le hice unos 14.000 kilómetros. No me dio ningún problema, aunque tuve que cambiarle la bomba de aceite al poco, en garantía, al poco de comprarla. No daba suficiente presión.

 
 


Mi segunda moto: Una Cagiva Aletta D´Oro 125. La compré de segunda mano, pero con sólo 2.500 km. y tres meses por 300.000 pesetas en septiembre de 1989, tras el "mono" que me entró al vender la anterior en el verano de 1988. Una pequeña gran motocicleta con tacto de moto grande, pero que enseguida descubrí sus carencias, a pesar de montar un moderno 2T de refrigeración líquida y 25 CV.

 
 
 La Cagiva la vendí en abril de 1990, tras sólo 2.000 kms recorridos. Llegados a este punto, consideré que era demasiado costoso mantener moto y coche (no tenía garaje y tenía que alquilarlo) y decidí que el mundo de las motos había acabado... de momento.

El momento, duró más de 20 años, si, has leído bien, VEINTE AÑOS. No fue hasta junio de 2010 cuando decidí que era el ahora o nunca: la tercera moto se ha hecho de rogar, pero ha irrumpido con fuerza en mi vida y creo que ya es para quedarse: una Kawasaki ER6N verde, como no podía ser de otra manera. Una Kawa, DEBE SER VERDE o no es una auténtica Kawa. 20 años y tres meses y 6.000 euros después, llegó la tercera. La Kawa la vendí en noviembre de 2011 tras 9.500 kms. de satisfacciones.




Y como todo puede ser mejorado, llegó la cuarta en noviembre de 2011. La Kawa era una excelente moto, pero los kilómetros y la experiencia me hicieron pensar que le faltaba "algo". Ese "algo" no era ya motor, que le sobraba, sino más bien elementos de seguridad y confort: ABS, maletas, cardán, computador de a bordo, control de presión de neumáticos... No dejan de ser "gadgets" tecnológicos susceptibles de causar problemas pero que redundan en una mayor seguridad y comodidad. Todo ese compendio de características tiene un nombre: BMW R 1200 Roadster de 2007. Eso sí, las BMW nuevas tienen un precio sólo al alcance de unos pocos elegidos, con lo que tuvo que ser usada, con 33.500 kms.

 




 



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