sábado, 14 de septiembre de 2013

Silencio, se rueda...

Hacía bastante tiempo -desde primeros de marzo- que no hacía una ruta medianamente larga. Coincidiendo con el período vacacional y la disponibilidad de tiempo, me dispuse a hacer una ruta por un lugar que conocí el año pasado: la CV-590, carretera comarcal que discurre entre Ayora y Enguera (provincia de Valencia). Esta carretera destaca por varios aspectos: sus preciosos parajes, al discurrir por las cumbres de las colinas boscosas, la existencia de un parque eólico lleno de aerogeneradores, su extrema soledad, con casi 50 km. sin poblaciones ni gasolineras, con escaso tráfico, bastante buen firme, aunque estrecha... Todo eso, aderezado por un día nuboso, con una temperatura entre 19 y 23º me evocaba rodar en silencio... relativo silencio, sólo roto por el sonido del motor de la moto. Realmente sería un paraje fantástico para rodar con una moto eléctrica, con una ausencia total de ruido mecánico, sólo ambientado con el del viento y el rozamiento de los neumáticos...

Para llegar hasta aquí, tuve que cumplir el trámite de circular por la autovía A-31 hasta Almansa. Desde aquí, por la N-330 dirección Teruel, hasta Ayora. Aquí comienza la verdadera ensoñación al circular por una carretera que parece pertenecerme sólo a mi. Realmente, llegas a preguntarte cómo existen parajes tan inhóspitos y, al mismo tiempo, tan relativamente cerca de núcleos de población. Es de esas carreteras que siempre me han gustando: tan solitarias, tan ajenas al turismo, tan poco conocidas. Todavía quedan parajes por los que perderse, sólo hay que buscarlos.



Aeorogeneradores al borde de la CV-590


Parajes donde están instalados



Detalle mayor de estos ingenios humanos


El tamaño engaña. Parecen pequeños pero cada aspa mide casi 12 metros
 y la "caja" con el dispositivo es mayor que un autobús.

  
Otro detalle de los accesos desde la carretera


Parajes por donde transcurre la CV-590


Vista lejana de otra instalación de aerogeneradores


Población de Enguera, ya finalizando la CV-590


Un alto en el camino, cerca de las ruinas de una casa. Sólo se oye el silencio.


Km. 39 de la CV-590. 39 kilómetros de disfrute rodador.


Si hubiera tenido una trail, la guinda sería meterme por la 
infinidad de caminos que salen desde la carretera.


 No sabía qué cara poner, me hubiera quedado horas mirando los paisajes
 y haciendo fotos de cada perspectiva que me llamaba la atención.




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