sábado, 1 de octubre de 2016

Hasta siempre, mi AMIGA de acero

Sábado, 1 de octubre de 2016. Tras casi 14.000 km y tres años, mi amiga de acero, Keeway TX 125 S, ha pasado a otro propietario. Innumerables horas de dilema sobre lo que quería, o debía, hacer han desembocado en este desenlace. He mantenido durante casi tres años dos motos, pero también es verdad que no tenía coche, o al menos algo que pudiera llamarse coche "de verdad". La llegada de un coche nuevo, ya medianamente decente, me ha hecho replantearme que una de las motos habría que sacrificar. La falta de tiempo me impedía sacarles el partido que podían ofrecer, y creo que es la menos mala de las decisiones. Una vez asumido que una habría que venderla, la siguiente decisión era ¿cuál? Siempre he mantenido que la sacrificable era la XJ6 puesto que es una moto de carretera con el mismo perfil rutero que un coche. Quedarme únicamente con la TX tampoco me satisfacía, ya que es una moto, digamos, un poco escasa para rutas de media distancia. A su ritmo te lleva a cualquier sitio, pero necesitas TIEMPO. Así pues, una solución intermedia pasaba por vender ambas y adquirir una Honda CRF 250 L, la única moto trail ligera medianamente decente que se vende en España, aun con su estilo más endurero. Vender dos motos para hacerse con una nueva supone fundir el presupuesto de la venta de ambas, y aún así, una CRF 250 L es muy inferior a la XJ6 en asfalto, aunque su polivalencia y superioridad respecto a la TX podría hacerla válida. En definitiva, como todas las decisiones, he preferido quedarme con una moto de carretera plenamente válida, aún a costa de renunciar a pistas, caminos y todos esos parajes con los que he disfrutado tanto estos últimos tes años.


La Keeway TX 125 S en su ambiente: caminos y pistas
de montaña, carreteras terciarias.


Nunca pensé que una moto tan pequeña y de tan escasa potencia pudiera proporcionarme tanta sensación de libertad, tanta empatía, tantas satisfacciones. En mi caso, está claro que no todo es la marca, el modelo, la tecnología o los gadgets. Nunca la olvidaré.

Un resumen de algo más de un minuto de los mejores momentos con mi amiga es lo mínimo que puedo ofrecer a quien me ha dado tanto, a cambio de tan poco. ¡Hasta SIEMPRE mi AMIGA de acero!




Ninguna me ha dado tanto... a cambio de tan poco...





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