sábado, 15 de febrero de 2014

Rambla de Las Ventanas 2.0

Sábado, 15 de febrero de 2014. Una semana después de la primera incursión a la Rambla de Las Ventanas con la Keeway TX 125 S, decidí hacer una segunda para terminar el trabajo inacabado. Pensaba hacer un apéndice de la anterior ruta ya que, en el fondo, es el mismo recorrido sólo completándolo como tenía previsto en un principio. El caso es que tras lo visto y las vicisitudes ocurridas he pensado que se merece una versión 2.0 y no sólo eso. Digo esto porque tampoco en esta "versión 2.0" he podido completar la subida.

En la primera, el miedo escénico a un posible percance y el desconocimiento del terreno me hicieron desistir al borde mismo de la subida. En esta segunda vez casi lo consigo. Decidido a llegar hasta el final donde se encuentra la cantera, me adentré por el camino hasta llegar a escasos 30 metros del final. Una subida con arena y la profunda grieta en medio del camino me hicieron dar la vuelta cuando ya saboreaba el triunfo. Posiblemente quemando el embrague y con lanzamiento lo hubiera conseguido pero tras un par de sustos con los neumáticos mixtos sobre arena suelta decidí que lo más sensato era no tentar al destino, además, el motor Qianjiang 125 no es que le sobre potencia en estas situaciones, a lo que hay que añadir mi escasa experiencia en conducción off-road. Bueno, en realidad, tampoco es que tenga mucha habilidad en conducción sobre asfalto donde me adelantan hasta los scooter medios, pero, al menos, es más predecible y menos técnico y son más kilómetros acumulados. En tierra, arena, piedras... aaaggghhh! aquí si que me encuentro como un piloto con el A2 recién sacado donde casi cualquier pista que no sea plana y compacta la veo como un obstáculo infranqueable...

El camino hacia el horror... aunque horror a gusto, no asusta.
Es un decir, porque sí que llegué a asustarme.

De todas formas, tengo que decir en mi defensa que los neumáticos mixtos Kingstone que equipa la TX 125 S no me dan ninguna confianza sobre arena, grava o piedras. En carretera se defienden muy bien y no he tenidos sustos. En carretera con asfalto seco me refiero. En campo, cuando hay arena suelta, grava o piedras, ya he perdido la cuenta de las veces que he estado a punto de caerme. Sólo la ligereza de la moto ha impedido que acabara por los suelos ya que incluso con altos grados de inclinación he podido controlarla y mantener la verticalidad y dar la vuelta sobre sí misma en sitios que me parecían inverosímiles, como la cuesta de la propia rambla: una fuerte pendiente con arena suelta, la auténtica pesadilla de cualquier motero.

Ufff habrá que esperar a la versión 3.0 por el lado opuesto a la subida. Los parajes semidesérticos son preciosos, muy fotogénicos especialmente para una moto como esta TX 125 S que te incita a vivir estas pequeñas aventuras... La cosa promete.

De regreso de la Rambla de Las Ventanas ¡otra vez!

Aquí empezó el terror, el resbalamiento, el patinaje, la pérdida
de verticalidad, el quiero y no puedo...

Ésta fue la bestia que pudo con Deiotarus y su Keeway.
El último escollo: 30 metros de horror

Y ésto lo que dejé atrás y por donde tuve que volver dando
la vuelta sobre la propia moto.

La TX 125 S, sin inmutarse, tras el terror que pasó a
consecuencia de los deseos de su piloto.


Track de GPS donde se aprecia lo cerca que estuve del final.
Tras la cantera comienza un asfalto roto mucho más transitable.








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